Reykjavík es una ciudad diferente, llena de vida, segura y muy cerca de la naturaleza. Las casas de Reykjavík, bajas y muy coloridas, le dan un encanto especial a la ciudad. Algunas de esas casitas, con sus decoraciones, nos recuerdan a los cuentos de Hadss.
Perderse en esta capital es casi imposible. Dos puntos destacan por encima del resto: uno de ellos es la iglesia Hallgrímskirkja y el otro, la colina Öskjuhlíð, con el espectacular edificio de Perlan. Deja de soñar y ven a Reykjavík, te sorprenderá.