Es esta antigua ciudad portuaria contrastan su legado histórico perfectamente conservado con la innovación de la considerada capital más moderna de Escandinavia. Un paseo por los lagos y parques de la ciudad o por los bellos barrios de Osterbro y Vesterbro, servirá para enterder porque no parece una gran capital europea al uso.
Imposible no mencionar la icónica Sirenita de Edvard Eriksen en el parque Langelinie o las pequeñas casas de colores frente al agua del estrecho de Oresund.